Roma en 5 días

Roma, la Ciudad Eterna, es la capital de la región del Lazio y de Italia, siendo el municipio más poblado de ésta última. Fue nuestro primer destino fuera de España y creemos que fue una gran elección: Roma es impresionante!

Recomendaciones:
– Tienes que probar los cannolis y los helados de Roma!
– Si vas en verano, echa a la maleta algún fular ya que no te dejan entrar a los lugares de culto en pantalón corto ni tirantes!
– Hay muchos monumentos que tienen descuentos para menores de 25 años (o similar) así que antes de pagar… pregunta!

Día 1.

Nuestro vuelo llegó al aeropuerto de Fiumicino (Aeropuerto Internacional Leonardo da Vinci). Desde aquí hay varias opciones para llegar a Roma. Nosotros elegimos el bus (la opción más económica) con la compañía Terravisión. El trayecto dura unos 45 minutos hasta la estación de Termini y nos costó 5€ por persona. Desde allí nos dirigimos andando hasta el Hotel Alexis, que fue nuestro alojamiento. Lo elegimos por su magnífica situación, junto a las Termas de Diocleciano, lo que nos permitía recorrer la ciudad a pie.

Comenzamos visitando la Plaza de la República, una plaza semicircular en la que se encuentra la Fuente de las Náyades y la Basílica de Santa María de los Ángeles y los Mártires. A continuación nos dirigimos hacia el Monte Pincio, en concreto a Villa Borghese, uno de los parques urbanos más grandes de Europa. Además de sus preciosos jardines se encuentra la Galería Borghese, el Zoo de Roma, el Reloj de Agua, el Templo de Esculapio y El Teatro Silvano Toti Globe. Un lugar perfecto para pasar la tarde paseando.

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Piazza del Popolo desde la terraza de Pincio

Desde la terraza de Pincio tienes unas de las grandes vistas de la ciudad, y las mejores de nuestra siguiente parada: la Piazza del Popolo,  a la que se puede bajar por las escaleras que encontrarás allí mismo. En el centro de la plaza se sitúa un obelisco egipcio de 24 metros dedicado a Ramsés II, conocido como Obelisco Flaminio, que estuvo en el Circo Máximo desde el año 10 a.C., trasladándose hasta la plaza en 1589. Frente a éste, la Basílica Santa María del Popolo, un templo renacentista que se caracteriza por su llamativa decoración, diferente las demás iglesias de Roma. Y sin abandonar aún la plaza, no dejes de contemplar la Porta del Popolo, una puerta de la antigua muralla aureliana. La actual puerta fue diseñada por Bernini. Fue la entrada principal a Roma en tiempos del Imperio.

Nos alejamos de la plaza por la vía del Babuino para continuar visitando plazas, la siguiente es la Piazza Spagna, uno de los lugares más concurridos de Roma, en la que se encuentra su famosa Escalinata, compuesta por 135 peldaños, que la une con la Iglesia de Trinità dei Monti. Sin duda es un lugar ideal para parar y hacer un descanso, disfrutando del agradable ambiente y sintiendo un poco más la esencia de Roma. Porque recuerda que desde 2019 está prohibido sentarte en las escaleras. Si lo haces, te arriesgas a recibir una multa que va desde los 250€ hasta los 400€ si además estás comiendo. En el centro de la plaza se encuentra la Fontana della Barcaccia, diseñada por Pietro Bernini para el Papa Urbano III.

A pesar de que el día había sido realmente largo y cansado, no nos podíamos ir a dormir sin antes pasar por una de las joyas, la Fontana di Trevi. Con unas dimensiones de 20 metros de anchura por 26 metros de altura es la fuente más grande de la ciudad. Llegamos desde una calle lateral por lo que no sabíamos que estábamos tan cerca hasta que empezamos a escuchar el bullicio y giramos la esquina. Increíble, alucinante… cualquier adjetivo se queda corto! En la Fontana di Trevi hay gente a cualquier hora, pero seguro que consigues algún hueco para echar la tradicional moneda a la fuente para volver a Roma! Pero para que esto funcione es recomendable lanzar la moneda con la mano derecha sobre el hombro izquierdo. Y recuerda: con una moneda volverás a Roma, si lanzas 2 encontrarás el amor con una atractiva italiana o italiano, y si lanzas 3 te casarás con ella.

Día 2.

La mañana de nuestro segundo día la dedicamos a la Ciudad del Vaticano. Nos levantamos temprano y cogimos el metro, que te deja cerca de la Plaza de San Pedro. Para entrar a la Basílica (entrada gratuita) hay una cola bastante larga (si quieres ahorrarte las colas y conocer a fondo su historia, puedes contratar una visita guiada) . Te aconsejamos que organices tu ruta en función de si quieres ver al Papa o no, porque el día que da la misa hay aún más gente (tal y como fue nuestro caso, que esto no lo sabíamos… entramos justo cuando había acabado). En la Basílica se encuentra una de las mejores obras de Miguel Ángel, La Piedad. Además está la tumba de San Pedro, así como las de la mayoría de los papas. Es una basílica impresionante e independientemente de las creencias religiosas o no, un imprescindible en Roma. Desde su interior ya se puede contemplar lo extraordinario de su cúpula, a la que por supuesto hay que subir.

La entrada para subir a la cúpula son 6€ (551 escalones) u 8€ (ascensor hasta la terraza + 320 escalones), así que tu forma física o las ganas de subir escalones te ayudarán a decidir qué prefieres. Nosotros lo hicimos a pie y sin duda repetiríamos. Si sufres claustrofobia quizá no sea la mejor de las opciones, ya que el último tramo es bastante estrecho y cada vez más inclinado (por la forma de la cúpula), pero cuando llegas arriba… las vistas son impresionantes!

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Vistas desde la Cúpula

A menos de 1km siguiendo la via della Conciliazione se encuentra el Castillo de Sant’Angelo, situado junto al río Tiber. Por lo que leímos en otros blog de viajeros, su interior no es de lo más espectacular de Roma por lo que decidimos dejarlo para la próxima vez, y así tener un motivo más para volver. (Entrada: 15€). Frente el Castillo se encuentra el Puente Sant’Angelo, el más bonito de la ciudad y uno de nuestros preferidos de cuantos hemos visto. Si como fue nuestro caso decides no entrar al castillo, sí te recomendamos que disfrutes del encanto de la zona. Muy cerca se encuentra el Museo del Ara Pacis. Aunque es uno de los monumentos más significativos de la Antigua Roma, bajo nuestro punto de vista el precio es muy elevado (10,50€), puesto que es la única obra que contiene el museo. Sí que puedes acercarte y verlo a través de las cristaleras.

Fuente de los Cuatro Ríos

Habíamos reservado en un restaurante situado a escasos 10 minutos del puente: Mastro Ciccia. Después de coger fuerzas, nos dirigimos hacia la Piazza Navona. Ocupa el lugar en el que se situaba el estadio de Domiciano (Circo Agonal) en el año 86, con espacio para más de 30.000 espectadores, en el que los ciudadanos romanos disfrutaban de los juegos atléticos griegos, y hoy en día en la plaza más animada de la ciudad, además de la más bonita (a nuestro parecer). La plaza cuenta con tres fuentes: en el centro se encuentra la “Fuente de los Cuatro Ríos”, en la parte sur la “Fuente del Moro” (anteriormente fue conocida como Fuente del Caracol) y en la parte norte la “Fuente de Neptuno”. Además hay dos edificios muy importantes, como son el Palazzo Pamphili y la Iglesia de Santa Agnes.

Nuestra última parada fue el Panteón de Agripa (Panteón de Roma). Es el edificio mejor conservado de la Antigua Roma. La entrada es gratuita. Esta espectacular construcción data del año 126 d.C., y destaca su enorme cúpula, mayor que la de la Basílica de San Pedro,  con un óculo en el centro de casi 9 metros que ilumina con luz natural el interior. En su interior también se encuentran tumbas de numerosos reyes de Italia, pero destaca entre todos la del genio de la pintura y arquitectura Rafael Sanzio.

Dia 3

Nuestro tercer día fue posiblemente el más duro de nuestro viaje. Comenzamos bien temprano visitando la Basílica de San Pietro in Vincoli, el templo más diferente de Roma, de escasa decoración y sencillez, pero que sin duda merece la pena ver por lo que contiene. Bajo el Altar Mayor se encuentra el relicario en el que se guardan las cadenas de San Pedro. Pero destaca sobre todo, en uno de los laterales, la impresionante escultura del Moisés de Miguel Ángel, que creó como mausoleo del papa Julio II. 

Continuamos hasta el espectacular Coliseo. Elegido como una de las 7 maravillas del mundo moderno, su majestuosidad te deja sin palabras. Y pensar lo que debió ser en su época de máximo esplendor, su capacidad para más de 50000 personas y su decoración completa. 

Las entradas anticipadas con Acceso Prioritario al Coliseo, Foro Romano y el Monte Palatino valen 13€. Si decides comprar las entradas allí, puedes hacerlo en Palatino, ya que hay menos cola y la entrada es combinada.
De aquí cruzamos al Foro, la zona donde se desarrollaba la vida pública y religiosa en época del Imperio, pero tras su caída se abandonó, no siendo hasta el s.XX en que se realizaron excavaciones. A pesar de que es una zona de ruinas, paseando por el Foro puedes hacerte una idea de lo majestuoso que debió ser. Y sin salir de allí subimos a Palatino, la más céntrica de las 7 colinas de Roma. Allí es donde la clase alta, en época de la República, se instalaron y construyeron suntuosos palacios. Además de ello, tendrás las mejores vistas del Foro así como del Coliseo.
Para visitar Coliseo, Foro y Palatino reserva una mañana, si empiezas bien temprano; quizá necesites hasta más tiempo, depende de lo que te pares en cada sitio y las colas que encuentres.

Salimos del Foro, contemplando tanto el Arco de Tito como el impresionante Arco de Constantino, y nos dirigimos al Circo Máximo, un recinto alargado que tuvo cabida para 300000 espectadores. Pero cuando vayas, ten en cuenta que apenas queda la enorme explanada de lo que fue, no esperes encontrar mucho más. Aquí pon en marcha tu imaginación más que nunca en Roma para pensar en lo que debieron ser los juegos, especialmente carreras de carros, que allí se celebraron.

Boca de la Verdad

Nuestra siguiente parada fue la Boca de la Verdad. Está dedicada al Dios del Mar representado por un rostro masculino con barba, con los ojos, la nariz y la boca perforados. Cuando nosotros llegamos había una cola bastante interesante de gente esperando para hacerse su foto, así que nosotros, tirando de picardía, echamos la foto desde el lateral y continuamos con nuestra ruta, ya que era la hora de comer y aún nos quedaba mucho por ver.

Entramos en el barrio por excelencia de Roma, el Trastevere. El mejor plan aquí es pasear por sus calles, es todo un lujo. Un barrio bohemio y tranquilo, de calles estrechas y empedradas. Además de esto y sentarte a comer y disfrutar de su ambiente, no puedes perderte la Basílica de Santa María en Trastevere, construida en el s.III y que mantiene su carácter medieval. Es sin duda una de las más llamativas de Roma, tanto por los mosaicos de su fachada como el espectacular mosaico dorado que decora el ábside.

Siguiendo nuestro paseo, en este momento ya sin rumbo sólo disfrutando de la belleza de Roma, llegamos a Belvedere del Gianicolo, una terraza famosa por sus impresionantes vistas de la ciudad, donde además destaca la Fontana dell’Acqua Paola y el Monumento a Garibaldi, en una enorme estatua ecuestre que lo representa para conmemorar los sucesos que tuvieron lugar en el Gianicolo durante el asalto del ejército francés a Roma en 1849.

Bajo nuestro punto de vista, las ciudades son muy diferentes de día y de noche así que decidimos volver a visitar algunos de lo lugares que ya habíamos visitado anteriormente: comenzamos por el Vaticano que nos quedaba cerca en ese momento y seguimos por diferentes fuentes y plazas hasta acabar donde empezamos, en el Coliseo, disfrutando esta vez de su exterior iluminado y ya en noche cerrada.

Plaza de San Pedro (Vaticano)

Día 4.

Nuestro cuarto día en Roma coincidió con el Día de Reyes! Teniendo en cuenta nuestro “excelente” nivel de italiano… en algún momento entendimos que había algún tipo de cabalgata como la que hacen en España por lo que pasamos parte del día buscando e intentando encontrar a la “Befana”… Finalmente entendimos que no era así, que solo se celebraba en algunos puntos de la ciudad como era en la Piazza Navona, y más bien encontramos una plaza abarrotada pero en formato verbena, con un escenario con músicos, muchos puestos ambulantes y artistas callejeros (disfrutamos de un show de un clown que nos tuvo sin parar de reír un buen rato). A pesar de que no era lo que en principio creíamos, nuestra adorada Piazza nos regaló una mañana muy agradable, a pesar de un inmenso frío.

Y muy cerca se encuentra otra de las plazas más animadas de la ciudad, Campo dei Fiori, donde de lunes a sábado podrás disfrutar de un mercadillo y por la noche es ideal para cenar o simplemente tomar algo en una de sus terrazas. Pero en nuestro caso decidimos volver sobre nuestros pasos e ir a comer a un local que habíamos encontrado y nos gustó mucho, sobre todo para el bolsillo: Solopasta. Está a poco más de 250 metros, y es un bar pequeñito, pero tiene una pasta muy rica. Plato de pasta hecha en el momento más botella de agua por 5€ en el centro de Roma, de eso no hay mucho.

Tras reponer fuerzas y hacer un pequeño descanso, paseamos por la ribera del Tíber hasta llegar a la Isola Tiberina, y desde allí nos dirigimos hacia el Monumento Nazionale a Vittorio Emanuele II, también conocido como Altare della Patria (entrada gratuita). Fue inaugurado en 1911 para rendir homenaje a Víctor Manuel II, primer rey de Italia tras su unificación. En su interior se encuentran el Instituto para la Historia del Risorgimento italiano y el Museo Central del Risorgimento. A parte de sus preciosas vistas, también se puede subir a su terraza paronámica (Entrada: 7€).

Monumento Nazionale a Vittorio Emanuele II

Junto a este imponente edificio se encuentran los restos de los Foros Imperiales, donde destacan los pertenecientes al Mercado de Trajano, considerado el primer centro comercial cubierto de la historia, formado por 6 plantas y que llegó a acoger más de 150 locales comerciales. Y presidiendo los foros, la Columna de Trajano, de 30 metros de altura (38 incluyendo el pedestal sobre el que reposa) recorrida por un bajorrelieve en espiral que conmemora las victorias de Trajano frente a los dacios.

Mercado de Trajano

A muy poca distancia está otra de las plazas importantes de la ciudad, la Plaza del Campidoglio o Plaza del Capitolio. Situada sobre la Colina Capitolina, es la primera plaza con diseño moderno de Roma, y en ella se encuentran la sede del Ayuntamiento de Roma y los Museos Capitolinos (entrada 15€), el principal museo municipal de la ciudad. Como característica, a pesar de estar en 2 edificios, uno a cada lado de la plaza, están unidos por un paso subterráneo. En la esquina de la plaza entre el Palazzo Senatorio y el Palazzo Nuovo se encuentra la escultura de la Loba Luperca amamantando a Rómulo y Remo, historia del nacimiento de la ciudad y posteriormente del Imperio, aunque esta escultura es una copia; si quieres ver la original tienes que entrar a los Museos.

Para completar el día, y en este caso de absoluta casualidad, encontramos que en la iglesia de Santa María di Loreto, que se encuentra junto a la Columna de Trajano, se celebraba el concierto del día de Reyes de una banda de música. No recordamos muy bien si era la Banda Municipal de Roma o alguna sinfónica, pero la verdad es que nos regalaron un final de día memorable.

Día 5.

El último día sólo disponíamos de la mañana, por lo que dejamos las Termas de Diocleziano, ya que las teníamos al lado del hotel. Fueron Construidas en el año 305 d.C. bajo el mandato del emperador Diocleciano con capacidad para más de 3.000 personas, siendo el mayor complejo termal de la Antigua Roma. Aunque los restos que actualmente quedan son escasos, se puede contemplar lo impresionante de la construcción y hacer una idea de la importancia que tuvo en su momento.

La entrada a las Termas es conjunta con el Palazzo Massimo Alle Terme, Palazzo Altemps y la Cripta Balbi. Esta información la desconocíamos, por lo que sólo tuvimos tiempo para ver el Palazzo Massimo Alle Terme, que se encuentra junto a la estación de Termini, muy cerca de las Termas.

Roma fue nuestro primer gran viaje y tal vez por eso ocupa un hueco tan especial en nuestro corazón viajero. Sin duda es una de las grandes ciudades europeas.

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